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lunes, 8 de enero de 2018

Editorial. Semanario No. 97. Lunes 8 de enero de 2018

El año que terminó  representó la complejidad de la violencia, de la inseguridad y de la descomposición social, estadísticas oficiales y los recuentos periodísticos  acumularon las historias de esta violencia que generalmente le pega más a las mujeres, diversos organismos como la Comisión Nacional de los derechos Humanos (CNDH) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han dado cuenta de lo propio.

Aumentó el ocho por ciento el número de homicidios de mujeres en Puebla entre 2014 y 2016, según expuso el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) de la Cámara de Diputados en su informe “Feminicidios: causas, consecuencias y tendencias”

La  Secretaría de Gobernación (Segob) federal ha rechazado la petición para que en el estado se emita una “Alerta de género”, y a cambio emitió más de 15 recomendaciones a la administración estatal para disminuir la incidencia de ese delito, cuyos resultados se evaluarán en febrero de 2018 y se emitirá una nueva resolución.

En el marco de este tipo de informes, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró en 2014 un total 89 homicidios de mujeres en Puebla, mientras que dos años después, es decir, en 2016, la cifra creció a 96, lo que implica un aumento del ocho por ciento.

En un periodo de nueve años, la tasa de asesinatos de mujeres con presunción de feminicidio, en Puebla aumentó 81 por ciento, al pasar de 1.6 a 2.9 entre 2007 y 2016, de, acuerdo con informes de la Organización para las Naciones Unidas (ONU).

La Fiscalía General del Estado (FGE) a través de una solicitud de información pública, en ese mismo año abrió 27 investigaciones por ese delito, mientras que agrupaciones ciudadanas contabilizaron 82 homicidios violentos.

Según se indica en el documento, la sociedad mexicana se caracteriza por un muy alto nivel de violencia de género que se expresa en el feminicidio; El delito no aqueja por igual a todos los sectores sociales, pues la probabilidad de ser víctima se acentúa en determinados contextos sociales como pobreza, marginación y exclusión de las oportunidades educativas.

La CNDH considera que la violencia hacia las mujeres en México obedece  no solo a un contexto de una cultura machista arraigada, sino también a factores como la impunidad, condición social, etnia y criminalidad, entre otros, los cuales se repiten constantemente, ante esa realidad y con la implementación del nuevo sistema penal acusatorio en todo el país, se requiere de la implementación de estrategias para hacer frente a esa violencia que termina,  todos esos casos con la muerte de más mujeres.

Implementar la cultura de la prevención es y será una tarea del gobierno, misma que deberá ser reconocida  respaldada por la sociedad en esta tarea de recuperar el tejido social y una vida digna para todas las familias poblanas, es por ello que la propuesta de construir un Centro Regional de Protección a Víctimas del Delito en Texmelucan representa una parte importante de este cometido.
Trabajar en la reparación integral conforme a lo que establece la Ley General de Víctimas, con medidas de restitución, rehabilitación, compensación, satisfacción y garantías de no repetición, será un primer paso muy importante, la sociedad esperará que en el corto plazo esta realidad sea un bálsamo que se requiere con sobrada urgencia.