Lo Último

viernes, 13 de octubre de 2017

Traición Política: Historia de San Martín


La traición política, entendida como una expresión pragmática de cambio ideológico de afinidad a un proceso, parecería que es un choque de dos mundos en franca colisión en la mente de quien traiciona, que desde las entrañas  de su profundidad le piden rebelarse a su integridad y por otro lado, mantenerse firme en su lugar de origen,  esperando - la gracia concedida a su aspiración - .
¡Vaya dilema existencial!
La mente de quien traiciona su integridad, en el camino de la vida, traiciona todo a su paso. 
Es como la traición fratricida a sus seres amados.
Porque el partido político para unos cuantos, es eso: el gran amor de su vida.
Como en la vida, la traición es sencilla.
Es un camino por el cual uno transita sin menor apuración más que la simpleza de la decisión. Lo complicado es la justificación a quien entiende uno que le debe tal explicación.
La discusión, si existe: es sencilla.
La traición siempre será eso – la renuncia a su integridad -, y como tal no hay explicación alguna.
La decisión es fácil, cuando dos mundos entran en coalición, la sincronía de la paz interna de ambas, se destruye,  y nada vuelve a ser igual.
El esperar algo contrario contradice toda lógica política y sincronía interna de la persona.
San Martín siempre ha sido eso, la traición de todos. Nombres abundan. Nombren a quien quieran.
Al final, esperar de un lado que le reconozcan su valía, sabiendo que nunca llegará, y por otro lado, la seducción de cambiar de partido, con tal de obtener la valía que se le ha negado.
Y que en su galaxia mundana merece.
No importando que el horizonte diga lo contrario.
Winston Churchill solía decir que “¿Tienes enemigos? Bien. Eso significa que alguna vez has luchado por algo alguna vez en tu vida?”.
Esperando que la traición sea un nuevo enemigo que en el horizonte se avecine.
Observemos las traiciones que se avizoran, que serán muchas.
La primera, en las filas de quien llevó a Rafael Núñez a la presidencia.

Martin Álvarez Conde
Maestro en Derecho por la
 Universidad de Birmingham, Inglaterra
Contacto: Twitter maconde1

P.D.


Quiero agradecer a Laura Roldán por este espacio que me permite tener en su portal de la vida diaria de San Martín. Mil gracias!

lunes, 18 de septiembre de 2017

Editorial. Periódico No. 81. Lunes 18 de septiembre de 2017

La desaparición, el asesinato y hallazgo de Mara Fernanda Castilla Miranda es parte de un universo de más de 80 homicidios, de los cuales solamente 56 se han tipificado como feminicidios, el hecho, se consignó a nivel internacional y arrancó lágrimas, expresiones de hartazgo, de condena y de incapacidad de la sociedad civil, que solamente atinó a despotricar contra el sistema, en un corto tiempo, toda vez que, al caer la noche, esa voz de protesta se ahogó en el grito de “¡Viva México!” del 15 de septiembre, para atemperar los ánimos con el festejo patrio y dejar en el olvido con el inicio de la semana laboral.

No obstante, la reseña internacional destaca que no se puede culpar a Mara Fernanda Castilla Miranda del crimen que sufrió, sino al Estado que ha normalizado la violencia, así lo declaró, el pasado sábado, Tania Reneaum, directora ejecutiva de Amnistía Internacional México.

Ella, indicó que en México las mujeres están constantemente en riesgo. Pero no puede apelarse al comportamiento de las mujeres, dejando la responsabilidad en las víctimas.
No estamos frente a un contexto que desprecia la vida de las mujeres, y a un Estado machista que tiene una histórica deuda pendiente, que debe revisar sus responsabilidades y su deber de diligencia respecto a la vida, la integridad y la dignidad de las mujeres”.
Cifras del INEGI señalan que el 66.1 por ciento de las mujeres mexicanas han padecido por lo menos un hecho de violencia en sus vidas. Y las cifras “se nutren todos los días por hechos tan lamentables como los de Mara.

“No es culpa de las víctimas, es culpa del Estado que ha normalizado la violencia”, sostuvo la titular de la organización.

Agregó que seis de cada 10 mujeres son víctimas de algún tipo de violencia en el ámbito laboral, escolar, comunitario o en el espacio familiar. Y la impunidad de tal violencia, incluyendo el abuso sexual y el feminicidio, es generalizada.

La inacción de las autoridades es complicidad, la tarea de la sociedad es defender su derecho a una vida digna y segura. De ello se deriva la urgente demanda de erradicar la violencia contra las mujeres, los asesinatos por razones de género o feminicidios.

La complicidad se vive en los tres órdenes de gobierno en donde los municipios no ejercen sus obligaciones a cabalidad y sin transparentar ni accionar sus políticas públicas, tampoco aplican programas para salvaguardar la vulnerabilidad de este sector social y de muchos otros que conforman el desgastado tejido social.

Durante la presente semana, muchas manifestaciones sociales darán cuenta de lo propio, no basta condenar la artera muerte de una joven, es necesario frenar esa ola de violencia y es tarea de todos.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Editorial. Semanario No. 80. Lunes 4 de septiembre de 2017

Durante el quinto informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto alertó sobre el peligro de retroceder a esquemas ya rebasados   y llamó a consolidarlos cambios que se hicieron durante su sexenio, subrayó que 2018 los mexicanos tendrán la responsabilidad de elegir hacía dónde quieren llevar al país.

Indicó que México deberá elegir entre seguir construyendo y convertir el país en una potencia o ceder a un modelo del pasado que ya ha fracasado

“El proceso electoral ofrecerá una vez más un espacio para la discusión y la confrontación de ideas y proyectos”.

Advirtió que no hay soluciones fáciles a desafíos complejos, porque el futuro es incierto y hay que hay que evitar los errores del pasado. “El futuro es incierto, pero sabemos a dónde queremos llegar. El pasado es conocido y por eso sabemos que tenemos, que queremos evitar”.

“La política debe reivindicarse como un instrumento al servicio de la sociedad. Hacer política implica no convertir la diferencia en divisiones. Hacer política exige no confundir a los rivales con enemigos. Hacer política significa sumar a todos a favor del interés general”, dijo.

Subrayó que las naciones que destacan en el mundo se han construido basándose en sus logros anteriores y que, si los cambios se mantienen en nuestro país, México se desarrollará en dos décadas. “Nuestro país tiene que seguir cambiando, tiene que seguir transformándose, Pero el cambio positivo no ocurrirá por sí solo. Se requiere visión, voluntad y valor para hacer realidad un mejor futuro”.

Luego versó el discurso sobre cinco ejes temáticos: México Prospero, Incluyente, México en paz, Educación de calidad y Responsabilidad Global.

Reconoció que aún hay varios desafíos pendientes, pero aseguró que es innegable que su administración ha conseguido logros que están a la vista y que el cambio de México ya está en marcha.

Estableció que los desafíos que enfrentó su administración fueron los de quitarles el control territorial a las organizaciones criminales; mejorar la seguridad; reducir los niveles de pobreza; ofrecer una educación de calidad; eliminar las barreras que frenan el crecimiento económico; ampliar las oportunidades de empleo y proyectar a México como un país orgulloso de su identidad.

El próximo 8 de septiembre el Instituto Nacional Electoral (INE) instala el Consejo general trabajo que, a decir de los expertos, es el inicio institucional del proceso electoral concurrente cuyo objetivo es el relevo en los poderes Ejecutivo y Legislativo a nivel federal y estatal, por primera vez, de manera uniforme en todo el país.

El trabajo que habrá de realizar un cuestionado árbitro electoral, de manera conjunta con el trabajo de partidos políticos y voces ciudadanas deberá ser la respuesta a ese desafío complejo que mencionó Peña Nieto en su informe, respuesta a esa urgente  necesidad de reivindicar a la política como instrumento al servicio de la sociedad y como instrumento para un relevo de poderes que no polarice, aun más, y que sea garante de los equilibrios necesarios para un gobierno responsable, incluyente y con proyectos que apuntalen esa estabilidad y mejor calidad de vida que demandamos todos los mexicanos, en donde sin duda la responsabilidad y participación social deberá apuntar de manera importante su trabajo.